Sobre los medios de comunicación

Ángela Avero (2ºA Bachillerato):

“LA NUEVA CAVERNA DE PLATÓN”

Platón nació en Atenas en el año 427 a. C.. Fue un filósofo griego discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Muchas de sus reflexiones y pensamientos se han mantenido válidas hasta miles de años después de su muerte. Una de sus posturas más interesantes es el mito de la caverna, analogía que se encuentra en su obra República, siendo el texto con el que comienza la misma y que se trata de una explicación metafórica de una situación entre el hombre y el conocimiento.

En este mito, Platón relata que existen unos hombres que desde que nacieron se encuentran atados del cuello y de las piernas (lo cual solo les permite mirar hacia delante), dentro de una cueva oscura. Hay una luz que ilumina la estancia, producida por un fuego que se encuentra tras ellos. Platón nos pide que imaginemos un camino elevado entre los prisioneros y el fuego, camino en el que hay un muro. En la otra parte del camino, pasan unos hombres que llevan toda clase de figuras y objetos, más grandes que ellos, algunos de ellos con forma animal y otros con forma humana. Estos hombres a veces hablan y otras no. Al nunca quitar la mirada de la sombras proyectadas, y faltos de una distinta educación, creen que esas sombras que ven son objetos reales, pertenecientes a su propia realidad. Tras eso, Platón se cuestiona qué sucedería si uno de los prisioneros fuese liberado y saliese al mundo exterior. En esa situación, tendría enormes problemas para acostumbrarse a la brillante luz del sol; por lo que primero observaría sombras y reflejos en el agua; hasta ir acostumbrándose a mirar los objetos, para terminar de descubrir toda la belleza del planeta y el universo.

Lo que plantea el mito después de esto es que qué ocurriría tras volver el prisionero liberado a la caverna. En pocas palabras; nadie le creería. De hecho, si intentase desatar a los otros prisioneros y hacerlos subir hacia el exterior de la caverna, estos intentarían matarlo ya que se encuentran cómodos en el engaño en el que viven y violentos por ver cómo su realidad se encuentra amenazada. Dicho esto, ¿creemos que porque la sociedad y nuestro conocimiento haya evolucionado hemos conseguido salir de la caverna?

Nacemos en una sociedad que no elegimos, la cual posee una serie de costumbres y tradiciones que nos son inculcadas sin opción a una alternativa. Somos por tanto, prisioneros de la sociedad en la que nacemos, y a la vez, crecemos y nos educamos encadenados a los medios de comunicación. Creemos ser libres, tomar nuestras decisiones, hacer lo que queremos… ¿Pero cómo puede ser posible esto en una sociedad donde no hay forma de quedarse al margen de los medios de comunicación ? Estos están controlados y politizados, dándonos una versión subjetiva y de la realidad. De esta forma, no muestran toda la verdad. ¿Por qué si no existirían periódicos de derechas o izquierdas? Cuentan lo que opinan, no los hechos objetivos. La veracidad de las noticas que aparecen en los medios de comunicación está a menudo en entredicho, alejados del puro interés informativo. Y por mucho que los medios lo nieguen, es cierto que nos marcan unos ritmos, unos temas de debate y nos focalizan sobre lo que consideran importante en cada momento aunque no sea así, y nosotros, por comodidad, aceptamos esos temas. Nos dicen de qué hablar y cómo hacerlo.

¿No vivimos, por tanto, en nuestra propia caverna? Una más actual, es cierto. Con grandes mejoras y más compleja, ya que tenemos abundantes elementos para cuestionar la verdad, como Internet, pero solemos preferir la verdad cómoda y mediada, que no requiere esfuerzo físico ni mental, como es Wikipedia o la televisión. De esta manera, acostumbramos a no juzgar las cosas por nosotros mismos, ni intentar formar nuestras opiniones, sino a parafrasear lo que vemos y leemos, y por tanto, a dejar de dudar sobre lo que viene dado. Podemos decir que no somos capaces de ver más allá de las sombras impuestas. Al igual que los prisioneros, no podemos girar la cabeza y observar el fuego. Cuanto más creemos “saber” más nos adentramos en la caverna. Percibir la verdadera realidad solo podría conseguirse a través del conocimiento, pero también es necesario un arduo sacrificio para el ser humano; cuestionar su cómoda realidad. Sobretodo para el cual vive en un país del primer mundo y que carece de problemas económicos. Es muy complicado el cuestionarse que el mundo no es tan fantástico ni tan terrible de como nos lo presenta la televisión, o como diría Platón, es duro para el prisionero abandonar la caverna y contemplar el mundo de las ideas. Hay que obligarlo. Aún así, con el conocimiento y el estudio esta tarea se facilita. Pero lo realmente difícil para la persona que logra llegar al mundo de las ideas, será el convencer a sus antiguos compañeros de caverna de que su realidad no es la verdadera, sino que es un reflejo, mera ficción. ¿Cómo convenceríamos a un amigo de que todo lo que cree por cierto, en realidad no lo es y que se le está privando de la verdad? ¿Cómo reaccionaríamos si fuera al revés? ¿Si nos dijeran que nuestra realidad es ilusión?

En conclusión, podemos comparar nuestra sociedad actual con una caverna de Platón más moderna. Solo vemos las imágenes proyectadas en la pared (los medios de comunicación), y nos negamos a intentar deshacernos de nuestros grilletes. Estar dentro de la caverna es sinónimo de ignorancia, ya que aceptamos conocimientos dados y nos acomodamos en ellos. Asimismo, salir de ella implica coraje, desaprender nuestro conocimiento previo y comenzar a cuestionar todo. Es terrorífica la idea de aceptar que no sabemos nada en realidad, pero desde luego es una salida más valiente el hecho de negarnos a las sombras y ver la luz del sol, que permanecer un día más en la oscuridad.

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