Sobre la presión social y el consumo de alcohol

Cynthia Hernández Quintana (1º Bachillerato):

“PRESIÓN SOCIAL”

La presión social se refiere a la influencia que tiene un grupo sobre una persona para cambiar diferentes aspectos propios como actitudes, comportamientos… De manera en que el grupo esté conforme.

En mi opinión, la presión social no hace más que intervenir y cambiar las actitudes de las personas. La mayoría de veces, por no decir siempre, cambia negativamente. En otras ocasiones, podría ser positivo.

Centrémonos en lo negativo de la situación.
Desde el momento en el que se ejerce la presión social se está comenzando a violar los derechos de expresión, la libertad de ser uno mismo.

Y a ti, ¿te gustaría ser rechazado por pensar de distinta manera a otra persona? La respuesta es: no.
El momento en el que comienzas a dejarte llevar por el resto de la sociedad opina te conviertes en uno más.
Ser o pensar de unos modos contrarios no significa que seamos peores personas, simplemente diferentes. Y eso sí que nos hace mejores.

Si nos llegáramos a sentir incómodos por no expresar lo que realmente pensamos. ¡Rebélense!
Si nos quedamos de brazos cruzados ante situaciones como estas no conseguiremos cambiar y avanzar en la sociedad tan egoísta como en la que vivimos.

En conclusión, acabar con la presión social está en nuestra mano. ¿No les gustaría sentir la libertad?
¡Adelante! Comencemos a cambiarlo.

 

 

Mohamadou Hydara Sibi (1º C Bachillerato):

“El Consumo del alcohol”

En la actualidad el consumo del alcohol es un problema tanto social como personal, ya que conlleva riegos de problemas sociales y familiares.

Desde nuestro punto de vista, el consumo moderado del alcohol libera endorfinas en determinadas zonas del cerebro, causando sentimientos de placer y relajación. Ayuda a prevenir ciertas enfermedades cardiovasculares y tipos de cáncer.

Por otro lado, el consumo excesivo del alcohol afecta a las funciones cerebrales, haciéndonos perder el autocontrol, la memoria, la capacidad de concentración. Todos estos efectos juntos son las causantes de grandes cantidades de accidentes tráficos que ha matado a un gran número de persona en todo el mundo, además de perder el empleo, las relaciones etc… También el consumo elevado aumenta la presión sanguínea, produciendo daños en el musculo cardiaco, debido al efecto tóxico del alcohol.

En conclusión, la elección de si desea o no beber alcohol depende de la persona, pero siempre en cantidades moderadas.

 

 

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