Microrrelatos, cuentos y otras bagatelas (II)

SELECCIÓN DE MICRORRELATOS 

 

El otro día lo vi caminando por nuestra calle. Iba igual de guapo que de costumbre. La única diferencia era que esta vez no era yo la que agarraba su mano, deseando que el instante durara para siempre. Era él quien guiaba su fantasma acostumbrado, amansado, indeseado…. Y viceversa.

 

Estela Ramos Vidal (3º ESO C)


En el armario de la habitación del fondo, aquella que nadie abre desde hace ya mucho tiempo, demasiado tiempo en realidad, ocurren cosas extraordinarias, o deben de ocurrir. Desde mi habitación, sin ir más lejos, he escuchado a Eva ofreciéndole sabiduría a Adán. Y una manzana, también.

Michelle Rodríguez García (FPB 2)


La pareja va caminando por el campo abierto. Ella desaparece; él cae, entonces, por un agujero negro.

Alba Suárez Acosta (3º ESO B)


Hoy me he levantado con hambre y con sueño. He ido a desayunar un vaso de cereales y me he vuelto a la cama. He sentido que lo necesitaba.

Más tarde me he vuelto a levantar, almuerzo y me acuesto. Pareciera que no puedo de tanto cansancio.

Me levanto, después, ceno, me visto y salgo a pasear al perro. Es entonces que me sobresalto y abro los ojos. En ese preciso momento (y sólo entonces) recuerdo que no tengo piernas.

Onofre Oliver Peña (3º ESO C)


La presión es inmensa. A escasos metros, una oscuridad total lo invade todo. Existe un abismo entre mi cuerpo y la superficie allá arriba. Pero mejor es no pensar en ello. Mejor esconderme y sacar el fusil. Estar preparado. Pararme. No respirar. Detener las pulsaciones de mi corazón para que la presa no se asuste y salga despavorida.

Aquí abajo se oye todo. A veces pienso que son mis propios pensamientos y me asusto ante la idea de convertirme en presa a la vez; que algo o alguien, agazapado en la oscuridad, me espera ansioso, fusil en mano.

Adán Rodríguez Reina (FPB 2)


Un grito, de repente, me saca de mi ensimismamiento. Me giro y veo a alguien en la carretera, desangrándose. Me extraña el rictus en su cara: sonríe. Elevo la vista y en un letreo logro leer: “Calle de no retorno” y un poco más abajo, “Sin salida”. Y lo comprendo todo.

Miriam Cruz Navarro (3º ESO B)


Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

Salvador Pulido Florido (3º ESO C)


Solía ponerme por las noches en un banco, retirado de la sociedad y cobijado en la oscuridad. Cada noche escuchaba un sonido, al principio imperceptible, que en noches sucesivas se fue amplificando. Hasta que un día, vi a una persona pasar, con la mirada perdida, sin saber bien hacia donde mirar.

Me levanté y fui tras él, hasta que, confuso, encontré otro banco con mi reflejo, sorprendido. Seguí mirando….

Aitor Espeso Jerez (FPB 2)


Volvió al hotel y al no encontrar a nadie que la atendiera, subió tranquilamente, cogiendo el ascensor, hasta la quinta planta.

Entró a la habitación y se lo encontró. Estaba atado a una silla y con una cinta americana a la boca que le impedía hablar.

Ariadna Rodríguez Sánchez (3º ESO B)


Mi mayor pesadilla

Me levanté de la cama como de costumbre. Hice todo lo que normalmente hago, para que la normalidad sea la tónica durante el día. Pero esperar que esto suceda es esperar demasiado. Todo se tuerce. Un frenazo, un accidente, una caída. Una mirada, una voz demasiado elevada, un sonido que se filtra. Cualquier cosa produce el cambio.

Me veo caer en un agujero. Al caer siento mi cuerpo sobre unas escaleras que suben hacia la nada y, de repente, veo a mi profesora del colegio; la saludo y ella me reconoce. Pero sigo adelante. Nuevamente vuelvo a caer; caigo de un edificio a toda velocidad y justo cuando mi cuerpo va a sentir la inmediatez del suelo me despiertan los gritos de una niña a escasos centímetros de mi rostro. Yo intento gritar también, pero es en vano. No puedo. No puedo siquiera moverme. El sueño me agarra con todas sus fuerzas. Es como si quisiera retenerme en ese vacío impuesto por la solidez de la inconsciencia. Únicamente cuando me dejo llevar por la caída y los gritos y no opongo resistencia, me despierto.

Nicolás Oliva Florido (3º ESO C)


El ciego agonizante descubrió que le esperaba una oscuridad mayor que la que le había envuelto en vida; una oscuridad peor que la muerte.

José Carlos Díez Santana (3º ESO B)


Aquel iba a ser un gran día. Todo estaba preparado. Anillos, iglesia, comensales. Lo que ella no sabía era la confusión que anidaba en él tras su paso por la casa de la playa.

India Cabrera (3º ESO B)


Es tarde, y estoy llegando a la entrada de mi calle cuando, de repente, veo un coche entrar en dirección contraria. Estando a escasos metros de mí, me siento paralizado y no hago ningún movimiento (no puedo). Todo parece ir a cámara lenta. Cuando ya es inminente el choque inevitable noto cómo baja una gota de sudor frío por mi frente, despertándome con un sobresalto.

Teno Melián Montesdeoca (3º ESO B)


Estaba navegando el Océano Atlántico, y pequeño y bonito barco de papel.

Arturo Déniz Morales (3º ESO B)


Al darse la vuelta encontró a su marido empuñando un arma. Segundos más tarde ya no respiraba. Todo había terminado… habían dejado de existir todos y cada uno de los seres vivos.

Marcos Guerra Rodríguez (3º ESO B)


Pasión, coraje, amor, deseo,… Son las sensaciones que me trasmite mi color favorito. Quería comprarme aquel vestido… así que no vacilé y recibí por respuesta un escueto mensaje: “Sus medicinas, gracias”

Sheyla María Hernández Hernández (3º ESO B)


La noche era oscura, las calles estaban vacías. Nadie se atrevía a salir de casa después de haber visto las noticias. Iván no se había enterado de lo que había pasado y decidió salir.

Nunca más se le volvió a ver por la ciudad.

Ingrid Aguiar Tarajano (3º ESO B)


– ¡Feliz aniversario!- susurró.

Lo miré a los ojos, tan llenos de amor y esperanza como hace dos años y le dije:

– Dos menos, y la eternidad…

Nora López Jordán (3º ESO B)


Me habían mandado a ir a comprar. Como siempre, era yo quien hacía esa tarea. Pero aquel día iba a marcar el resto de mis días.

A en la calle apuré el paso pues sentía que alguien me seguía. Torcí la esquina y me escondí. A los pocos segundos, yo misma aparecí, apurando los pasos, como perseguida… escondiéndome en otro sitio mientras otro yo proseguía apurando sus pasos.

Ainhoa Ramos García (3º ESO B)


Por mucho que intentaran grabarme a fuego sus gustos, yo siempre decidí que el camino a tomar es invisible a ciertas personas.

Samuel de la Guardia Armas (3º ESO B)


Samuel era un niño muy especial, al que le ocurrían cosas extraordinarias. Un día, sin ir más lejos, paseaba por una desierta calle cuando, de repente, sus ojos se toparon con un objeto negro tirado en el suelo. Cuando llegó a él observó, triste, que se trataba de un pequeño pájaro que parecía muerto. Lo tomó entre las manos y lo acercó a su pecho.

A partir de aquel día, su cuerpo guarda una nueva herida, y en el cielo vuela un nuevo pájaro.

Daniel Falcón Galván (3º ESO B)


Paula se acerca Pedro, y Pedro a Paula. Romántica ella; él elegante. Lo más insignificante ha hecho posible el encuentro de aquellos que inevitablemente debían de encontrarse. Se encuentran. Se reconocen. Hablan.

Así podían haber descrito la Ley Universal de la atracción de los cuerpos. Aunque qué más da.

Andrea Estévez Bastos (3º ESO B)


La suave brisa trae y lleva cosas. A veces, perfumes; otras, deseos, y la más de las veces, recuerdos.

El triste señor se sienta diariamente en la ventana y recuerda. Recuerda el deseo despierto por el perfume de aquella mujer que fue y ya no es, ni será, convertida ahora en aire que trae y lleva anhelos.

Alfonso Ramírez Martel (3º ESO B)


En el Bar del Mal, que está torciendo la calle a la izquierda, la guerra y la sopa se sirven calientes. La amistad y la bondad, en frío, ya que no está bien visto.

Rita María Báez García (3º ESO B)


No fue nada. Al final no fue nada. Pero pudo ser. Sólo una caída en el vacío abierto de la tierra. Magulladuras y rasguños. Sólo aún persiste el miedo a ser engullido por la tierra, ese animal salvaje y voraz.

Desiree del Pino Hernández Sánchez (3º ESO B)


Por última vez, aquel buen hombre bajó a tirar la basura. Una sombra que se aleja a través de un oscuro callejón es la imagen que los sensibles forenses pudieron captar tatuada en las pupilas de aquel anónimo hombre bueno.

Francisco Naranjo Navarro (3º ESO B)


Hay varias botellas vacías sobre la mesa. Una mano temblorosa de madre empuña los últimos restos de alcohol, apurando la botella y dejando caer, como si de una lágrima se tratase, una gota descontrolada, que parte de la comisura de los labios y se pierde.

La hija menor llora desconsolada en su rincón porque no sabe qué es lo que ocurre. A mayor, pide ayuda. Y esa es la solución.

Hace meses que las botellas no ruedan por el parquet de la casa, y la hija menor ha dejado de llorar.

Máximo Alemán Martell (3º ESO B)


Fue una bonita tarde de verano, aquella en que nos conocimos; aquella en que las palabras fluían sin que las enturbiaran los miedos; tarde en que los sentimientos nos hacían flotar como dos hojas que se niegan a tocar suelo.

Ahora, todas las tardes son de verano, y los recuerdos florecen como las flores sobre las que descansaba tu cuerpo estremecido.

Juan Carlos Suárez Pérez (3º ESO B)


Llueve. No ha parado de llover. El cielo está gris y una cortina nubla hasta la vista. Soy consciente de que el centro de gravedad está en mi, de que la lluvia y el cielo gris son fruto de una semilla que he depositado en el mundo.

Carmelo Santana Reyes (3º ESO B)


La expresión de su rostro pedía auxilio. No entendía nada; sólo sentía el pulso desacelerado de su madre moribunda, a su lado. Un cuchillo tiembla en su mano, mientras la hoja produce destellos de luz que salpican la pared más alejada, dibujando en secreto, en silencio, la palabra venganza como si de un garabato de niño se tratase.

Gabriel Uranga González (3º ESO B)


Cuando duermo, sueño. Duermo esos sueños que tengo cuando estoy despierto. Algún día cumpliré despierto esos sueños que tenía cuando estaba durmiendo.

David Nielsen Ojeda (3º ESO B)


He tenido un accidente. Oigo la sirena de la ambulancia que ha tardado en venir, y si agudizo el oído, sé que sería capaz de oír las campanas que anuncian mi muerte. PERO NO ME MOLESTO EN INDAGAR. Basta con dejarme llevar para descubrir inocente lo que me depara el más allá.

Cunyi Ji (3º ESO B)


Bryan corrió sin parar hasta que llegó a una casa. Desconocía por qué se había parado en aquel lugar en concreto, cuando podía haber seguido corriendo. Pero su cuerpo se detuvo en seco. Era como si su alma se hubiera paralizado, como si hubiera identificado alguna conexión que lo uniera indisolublemente a aquel espacio.

Llamó a la puerta, y desapareció en la oscura penumbra de su interior. Ya más nunca se supo de Bryan.

Ángel Rafael Guirao López (3º ESO B)

 

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