Los “filósofos de la sospecha”

Por Beatriz Castellano Henríquez (2ºA Bach):

Karl Marx fue un filósofo alemán, intelectual y militante comunista. Es el padre del Marxismo, una doctrina y teoría social, filosófica, económica y política.

Friedrich Nietzsche fue también un filósofo alemán y es considerado uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX. En su filosofía destacaba la crítica de la metafísica y la moral.

Marx, Nietzsche y Sigmund Freud expresan, cada uno a su manera, la crisis de filosofía de la modernidad. Los tres muestran un espíritu crítico hacia la sociedad del momento y cuestionan los valores de su época. Cada uno desde su ámbito de investigación y de desarrollo va a criticar lo que consideran una falsa consciencia, pero todos coinciden en:

– Buscar dónde se originó y cómo se desarrolló la falsa consciencia.

– Oponer la sospecha ante la afirmación, por lo que la criticaron.

– Plantearon una alternativa a esa falsa consciencia. Si se hubieran quedado en el punto anterior, su investigación y su tiempo no hubiera servido para nada.

Esta actitud y este pensamiento podría reunirlos en un mismo “movimiento” llamado “filósofos de la sospecha”. Nombre dado por el filósofo francés Paul Ricoeur en su libro “Freud, una interpretación de la cultura.”

Marx.

Karl Marx detecta el problema descubriendo que la ideología es en realidad una falsa consciencia enmascarada por el materialismo y los intereses económicos. La sociedad del siglo XIX vive unas circunstancias desastrosas que hay que cambiar con urgencia.

La Revolución Industrial consolida el capitalismo como sistema de producción, y sus consecuencias son terribles: el amontonamiento en las ciudades de miles de trabajadores con empleos realizados en condiciones infrahumanas o jornadas larguísimas cobrando míseros sueldos. Es la explotación del ser humano para el ser humano.

Marx afirma que el motor del cambio es la economía, por lo que propone cambiar este mundo injusto para crear un mundo nuevo de seres libres e iguales. Hay que conseguir la igualdad social donde no existan las clases ni el Estado.

Nietzsche.

Habla de la necesidad de cambiar los falsos valores que han dominado en la sociedad occidental a lo largo de la historia, una moralidad que nace a partir de un resentimiento contra la vida.

La moralcristiana de la época en Occidente converte a los ciudadanos en esclavos de ellos mismo. Es una moral basada en el sacrificio y el dolor que los poderosos utilizan para dominar a los oprimidos.

La solución llagará con el hombre del futuro, un Superhombre poderoso, seguro de sí mismo, independiente, individualista y que vivirá en libertad.

Freud.

Critica la falsa consciencia racional. Establece la relación entre ser humano y razón y dice que la mayor parte de la psique es irracional y se basa en pulsiones* inconscientes que desconocemos pero que controlan y gobiernan nuestra vida y nuestra conducta.

Para el padre del psicoanálisis, las motivaciones humanas son irracionales y están causadas por el inconsciente. El ser humano vive en lucha interior constante entre sus instintos y su ambiente cultural.

La solución que propone es una vía de escape para defendernos, la terapia psicoanalítica, que permitirá liberar nuestro inconsciente para que así podamos vivir en paz con los demás.

*Fuerzas biológicas que provocan ciertas conductas.

EL PAPEL DE LAS EMOCIONES EN EL PENSAMIENTO.

A lo largo de la historia no se han tomado en cuenta las emociones, ya sea por desconocimiento de las mismas, o porque no creían en la verdadera importancia de sentir y emocionarse.

Las emociones nos hacen más inteligentes, y no hablo de volvernos únicamente emocionales, sino de integrar la cabeza con el corazón, lo que nos permitirá dirigir racionalmente nuestras acciones nacidas de la emoción. De esta forma podemos relacionarnos primero con nosotros mismos y luego con nuestro entorno.

Debemos aprender a entender nuestros sentimientos y los de los demás, por eso, la inteligencia emocional debería ser esencial en nuestras vidas.

Nietzsche.

El centro de la filosofía de Nietzsche gira en la idea de que la realidad más profunda era una fuerza, un instinto oscuro e irracional que impulsaba a vivir; lo que el hombre debía hacer era seguir, dejarse llevar por ese instinto, no reprimirlo, y entregarse al juego de la vida; es decir, entregarse a las emociones.

Freud.

Con el psicoanálisis se introducen en el estudio de las emoción las ideas fisiológicas y psicológicas de la modernidad. Habla sobre el papel decisivo que el placer desempeña en la formación del psiquismo. Freud acepta que la emoción no es un evento mental, pues la causa de la misma no tiene nada que ver con la conciencia.

¿Qué es más importante, la razón o la emoción?

La emoción y razón son procesos mucho más inseparables de lo que solemos creer. El bienestar psíquico tiene mucho que ver con el logro del necesario acoplamiento entre la emoción y la razón.

Otorgamos superioridad a la razón porque creemos que imponerla sobre los sentimientos es un síntoma de sentido común, de madurez y de equilibrio personal. La utilizamos para combatir los sentimientos cuando son indeseables pero no siempre nos percatamos de que esa misma falta de deseo tiene también mucho de sentimiento, aunque la justifiquemos con argumentos racionales. Es decir, muchas veces mentimos y nos engañamos a nosotros mismos al justificar racionalmente lo que en realidad estamos haciendo por razones emocionales.

¿Qué puede más, la razón o la emoción?

La razón es siempre más poderosa pues se basa en un proceso cerebral más evolucionado, pero a diferencia de la emoción, necesita tiempo para triunfar. La otra es espontánea.

Si no le damos tiempo a la razón la emoción siempre será quien determine nuestro comportamiento y las decisiones que tomemos. No obstante, la fuerza de la razón está en su capacidad para modificar nuestras emociones al permitirnos ver las cosas de otra manera.

Para seguir investigando:

1. Investigación y ciencia

2. Philosophica

3. Historia de las emociones

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