Límites éticos de la ciencia

La ciencia durante miles de años y sobre todo durante los últimos años ha conseguido cosas extraordinarias gracias a sus investigaciones, como mandar al espacio naves y satélites, analizar las partículas más diminutos, saber cómo es el funcionamiento de los seres vivos, solucionar problemas que parecen no tener solución etc.
Sabiendo lo lejos que ha llegado la ciencia ¿crees que tiene límites?
Se podría decir que no parece tener límites, pero en realidad las investigaciones tienen muchos.

En principio a la ciencia no se le debería de poner límites, en primer lugar porque en países como España y otros muchos más es ilegal la eutanasia y en este caso, la ética no debería limitar la ciencia ya que el paciente en fase terminal está sufriendo y lo más ético sería acelerar su muerte con la intención de evitar el sufrimiento y el dolor, en segundo lugar, no se le debería de poner barreras ya que cuando a algo le ponemos límites no le permitimos continuar, y esto mismo es lo que le sucede a la ciencia, no la dejamos avanzar poniendo barreras y provocando desconocimientos. A causa de estas barreras estamos impedidos a realizar grandes descubrimientos que podrían beneficiarnos, además la curiosidad humana es ilimitada por lo cual a la ciencia no se le debería de limitar.
Sin embargo, si dejamos que la ciencia no tenga unos límites que la controlen, nos arriesgamos a que los científicos realicen investigaciones que provoquen problemas de la salud a la población, un ejemplo sería que un científico creara un patógeno fácil de transmitir y sin ninguna cura, en este caso estamos expuestos a un peligro si este patógeno se libera, otra de las barreras que se le pone a la ciencia y es esencial, es el experimentar con personas, gracias a este límite es ilegal que se usen personas en experimentos para evitar que se hagan abusos, monstruosidades y vejaciones, como dice Gil Densa, que considera esencial la fiscalización de experimentaciones médicas por parte del Estado “Es más evolucionada una medicina que conoce menos, pero respeta los derechos humanos”.
También debemos de tener en cuenta que muchas veces nos convertimos en máquinas sin valores éticos, que por simple curiosidad realizamos experimentos que pueden producir daños, y debemos pararnos a pensar que somos ante todo personas con sentimientos y empatía y dejarnos de tanta curiosidad.

En conclusión, apoyándome en los argumentos en contra dados anteriormente, considero que la ciencia, al igual que todo, debe tener unos límites establecidos para que los investigadores y experimentos sean seguros, estén controlados y no provoquen daños en la sociedad.

Andrea Martel es alumna de 1º A de bachillerato

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