La profesora Nieves Rodríguez, finalista Premio Alféizar con ‘Piel de cebolla’

La escritora y docente Nieves Rodríguez Rivera, que imparte clase en el IES El Calero, se ha proclamado finalista del premio Alféizar 2019 por su novela ‘Piel de cebolla’.

Nieves Rodríguez cursó estudios de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Pero, como ella misma define, “la vida universitaria no es tan interesante como la vida en la ciudad“, y aparca el periodismo para lanzarse a recorrer mundo viajando y viviendo en distintas ciudades europeas: Lisboa, París, Nuremberg, donde encuentra el material y parte de las vivencias que después reflejará en sus cuentos y narraciones.

Regresó después de 10 años a las Islas donde finaliza sus estudios de Filología hispánica en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria.

Ha publicado artículos en la revista “El sol” Buenos Aires durante su estancia allí; y algunos poemas en la revista literaria francesa “La porte de poète”.

Ha sido ganadora del Concurso ENMA (Espacio Mujer Madrid) de la Fundación José María de Llanos con el poema “Una mujer sola” 2018.

Publica semanalmente artículos periodísticos en el periódico digital TeldeActualidad. Desde hace más de 5 años escribe a diario artículos periodísticos, reseñas literarias, narrativa y poemas en la página que gestiona en La Profesora Chiflada.

 

Piel de cebolla’ de Nieves Rodríguez.

‘Piel de cebolla’

En la sinopsis de Ediciones Alféizar puede leerse: “La  relación con mi madre nunca había sido buena. Éramos dos mundos opuestos e irreconciliables.  Toda mi vida había sido una lucha constante contra su autoridad. Mi madre había sido una mujer educada en las más estrictas normas y costumbres; mientras que yo siempre fui una rebelde contestataria que me había dejado la piel en luchar contra ellas. Sin embargo, con los años habíamos aprendido a mantener una pacífica guerra fría“.

Todo cambió después de mi última visita, cuando descubrí que aquel iba a ser su último cumpleaños. Creo que fue entonces cuando vi  por primera vez a la persona que era mi madre. Comprendí que la mujer inflexible y autoritaria  se iba a morir. En los últimos años de su vida se había ido deshaciendo de todas sus capas de cebolla, para dejar ante mí a una mujer vulnerable que había sido vencida por la vida, pero no derrotada en su rebeldía y crítica brutal contra todo y todos“.

“¿Por qué se había comportado siempre de manera inflexible y distante con sus hijos? ¿De qué manera las circunstancias, el paisaje, conforman nuestra personalidad?  ¿Qué terrible herencia nos deja una mujer insatisfecha con la vida que le tocó vivir?”

“Entonces decidí escribir sobre ella: mi madre nunca quiso hablar del pasado, no quería recordar la historia”.

“Solo yo sé lo que he vivido”, decía con jactancia y desprecio, con el orgullo de quienes sobreviven a las adversidades y se hacen más fuertes; de esta forma sentenciaba toda posibilidad de conocimiento. Nadie más que ella conocía lo que había vivido”.

“Ni siquiera yo, su hija”.

“Nos parecíamos más de lo que estaba dispuesta a admitir. Su fin se acercaba y mi madre había sido una desconocida para mí,  acaso como los son todas las madres para sus hijas”.

(‘Piel de cebolla’ también está disponible en Amazon).

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