La crítica nietzscheana al platonismo

Por María Ojeda:

La filosofía de Nietzsche supondrá un enfrentamiento radical con buena parte de la tradición filosófica occidental, cuya raíz sitúa en Sócrates, Platón y la filosofía cristiana.

• Crítica a la ontología platónica:

Nietzsche se opone al dualismo ontológico platónico que distingue entre este mundo, sensible e
imperfecto (mundo sensible), y el otro mundo, suprasensible y perfecto, fundamento de aquel
(mundo inteligible). Según tal concepción, la realidad queda escindida en dos ámbitos: una realidad
suprasensible, estática e imperecedera, frente a una realidad cambiante, sensible, perecedera. Este
dualismo ontológico es criticado por Nietzsche puesto que:
A. Se infravalora la realidad sensible porque es cambiante y difícil de entender. Por eso, la razón
humana opera con categorías o conceptos inmutables (ideas); pero lo único que esto demuestra
es la inadecuación de la razón para conocer esa realidad sensible.
B. El mundo suprasensible no es más que una ilusión, una ficción, una fantasía construida como
negación del mundo sensible, única realidad para nosotros. Una vez eliminado el mundo
verdadero, no nos quedamos con el aparente, sino que “este mundo” (el de la realidad sensible)
constituye la verdadera realidad (contra la metáfora de la caverna platónica).
C. La consecuencia moral de esto es que ya no existe la posibilidad de vivir una vida sin
sufrimiento y sin dolor porque no hay “otro mundo” ni “otra vida”. La creencia platónica en este
otro mundo es vista por Nietzsche como una venganza propia de espíritus ruines y resentidos
que odian la vida porque son incapaces de soportar esta vida llena de cambios, injusticias y
sufrimientos. Así, incapaces de aceptar un destino trágico, los hombres se rebelan contra esa
vida que les aboca al sufrimiento y la niegan (ya se hará justicia en otra vida).


• Crítica a la teoría del conocimiento platónica:
Platón hace corresponder a esa realidad inmutable de las ideas, un conocimiento y una verdad
igualmente inmutables: el conocimiento conceptual o de las esencias. Pero el concepto, dice
Nietzsche, no sirve para conocer la realidad tal y como es. El concepto tiene un valor
representativo, pero siendo lo real un devenir, un cambio, no puede dejarse representar por algo
como el concepto, cuya naturaleza consiste en representar la esencia de lo que permanece idéntico a
sí mismo (principio de identidad/principio de no contradicción). El concepto no es más un modo
general y abstracto de captar la realidad. El concepto es una representación general que prescinde de
las singularidades y particularidades. Por ello, el único lenguaje que es capaz de apresar la realidad
(cambiante y en devenir) es el lenguaje de la poesía. Todo esto es lo que ha llevado a la crisis de la
metafísica y de la religión. La “muerte de Dios” es el presupuesto previo del nihilismo. La creencia
de que no hay un reino de esencias va aparejado a la imposibilidad de creer en “otra vida” y, por ello
mismo, se ha extendido la convicción de que Dios no existe.
El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que es el resultado de la
negación de todos los valores vigentes basados en la racionalidad y el principio de no contradicción.
Y este es el paso previo para la creación de nuevos valores que sean respetuosos con la vida y que
no lleven a su negación. Hay que aprender a vivir en este mundo lleno de sufrimiento y de alegría.

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