8 de marzo: Día de la Mujer
La fecha del 8 de marzo se eligió para honrar la memoria de 129 mujeres que, en 1857, perdieron la vida en el incendio que los dueños de la fábrica textil de Nueva York en la que trabajaban provocaron con el fin de obligarlas a abandonar el encierro que llevaban a cabo para proclamar la igualdad de sueldos y la reducción de la jornada laboral. Desde entonces, y a lo largo del siglo XX principalmente, el acceso a los estudios universitarios, el derecho al voto, la incorporación masiva al mundo laboral y la promulgación de leyes que garanticen sus derechos e igualdad de oportunidades han constituido los mayores logros obtenidos por las mujeres.
En los países desarrollados, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres es una realidad cada vez más cercana, aunque todavía quedan algunos obstáculos por salvar. En palabras de Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, “ahora a comienzos del siglo XXI, debemos recoger el desafío de entrar en la era de la plena participación de las mujeres en las tareas de dirección y de adopción de decisiones”.
Pero, por desgracia, en el resto del mundo las mujeres no disfrutan de la misma situación. En algunos países se vulneran sus derechos fundamentales y se coarta su libertad. En otros, las desigualdades entre mujeres y hombres se traducen en una dependencia social del varón y en la imposibilidad de acceder a los servicios sanitarios,al mercado laboral o al sistema educativo. Según las estadísticas, el número de niñas sin escolarizar en estos países es muy elevado y dos terceras partes de los analfabetos registrados en el mundo son mujeres. Eliminar estas desigualdades ha de ser, por lo tanto, tarea de toda la sociedad, y no sólo de las mujeres.
No cabe duda de que el reconocimiento de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, manifestado por la ONU en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948),ha supuesto un enorme avance para la humanidad. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer.
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