Lo que esconde la oscuridad
Me tiendo en la cama, a su lado, le acaricio la nuca; un ligero escalofrío recorre su espalda. Mis labios rozan los suyos, busco su rostro en la penumbra. Disfruto de su aroma, enredo mis manos en su pelo. Nos quedamos así durante horas. Pronto sonará el despertador y nos separaremos. Volveremos a la rutina; yo al triste vacío de mi corazón. Él despertará al lado de otra. Otra vez lo nuestro sólo será un sueño, al menos para él. Cuando único se acordará de mí, será cuando pase por el jardín y recuerde, donde me enterró.
Autora: Cristina Inza
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