El eterno retorno: el pensamiento abismal de Nietzsche

Por María Ceballos, Sara González y Carla Ramírez:

El eterno retorno es una concepción filosófica del tiempo postulada en forma escrita, por primera vez en occidente, por el estoicismo y que planteaba una repetición del mundo en donde éste se extinguía para volver a crearse. Bajo esta concepción, el mundo era vuelto a su origen por medio de la conflagración, donde todo ardía en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurrieran una vez más en él.

 

Eterno Retorno

Concepción del tiempo característica de la filosofía de Nietzsche. Consiste en aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las situaciones pasadas, presentes y futuras se repetirán eternamente.

Ésta es una de las tesis más extrañas de Nietzsche, particularmente porque parece contraria al modo dominante de interpretar la sucesión de acontecimientos: a una cosa le sigue otra, y a ésta la siguiente, y las que quedan en el pasado son irrecuperables,  ya no podrán darse más; las personas que creen en la inmortalidad del alma afirman, en todo caso, que los seres queridos podrán “retornar”, que volveremos a tener una experiencia de ellos, que podremos recuperarlos

¿Por qué Nietzsche propone esta extraña teoría? Cabe presentar dos interpretaciones:

  • la primera se refiere al “argumento” que presenta en su defensa, argumento que se expresa casi de forma matemática: dado que la cantidad de fuerza que hay en el universo es finita y el tiempo infinito, el modo de combinarse dicha fuerza para dar lugar a las cosas que podemos experimentar es finito. Pero una combinación finita en un tiempo infinito está condenada a repetirse de modo infinito. Luego todo se ha de dar no una ni muchas sino infinitas veces;
  • sin embargo, es posible entender también la tesis nietzscheana del eterno retorno como la expresión de la máxima reivindicación de la vida, como una hipótesis necesaria para la reivindicación radical de la vida: la vida es fugacidad, nacimiento, duración y muerte, no hay en ella nada permanente (recordemos las críticas de Nietzsche a toda filosofía que postula la existencia de entidades permanentes)

 

 

El eterno retorno como imperativo moral

Imperativo moral: algo que es impuesto por un individuo o colectivamente en términos de moralidad.

FRAGMENTO DE LA GAYA CIENCIA

El peso más grande. ¿Qué ocurriría si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: «Esta vida, tal y como tú ahora la vives y como la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nada nuevo; sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento, y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión: y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas, y así también este instante y yo mismo. ¡El eterno reloj de arena de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito de polvo!». Si esto sucediera, ¿no te arrojarías entonces al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido ya alguna vez ese instante infinito, y tu respuesta entonces fue la siguiente: «Oh, tú eres un dios y jamás oí nada más divino»? Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal y como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; acerca de cualquier cosa te plantearías siempre la pregunta «¿quieres esto otra vez e innumerables veces más?», y ello pesaría sobre tus acciones como el peso más grande. Y además, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a tu vida para no desear ya otra cosa que esta última y eterna sanción, este sello?

Como vemos en este texto, el demonio representa un dilema moral. Nos hace plantearnos si la vida que vivimos es la que realmente deseamos o si hay algo que querríamos cambiar; esto es un dilema moral porque a los ojos de la sociedad está “mal” visto vivir una vida que uno mismo considera conformista o guiada por ataduras o normas sociales.

A continuación vamos a ver un fragmento de la película “Cuando Nietzsche lloró”, en el que aparecen el doctor Josef Breuer y Nietzsche hablando sobre esto.

Esta película está basada en una novela de ficción, realmente esto no pasó, pero nos pareció un buen ejemplo para ilustrar cómo Nietzsche cree que las personas debemos tomar las riendas de nuestra vida para que el eterno retorno no nos dé miedo.

Y esto es porque según él, si somos capaces de conseguir una vida perfecta, plena, llena de contenido, o incluso si aceptamos con valentía el dolor, el sufrimiento y la angustia de ésta sin ser perfecta, ante la posibilidad de vivir después de la muerte, elegiremos el eterno retorno, la eterna repetición de esa vida, y al aceptar el eterno retorno podremos llegar a convertirnos en súperhombres (Übermensch). El súperhombre de Nietzsche no es literalmente un superhombre, sino un ser superior al humano, que es ideal, crea sus propios valores y no se deja someter.

Pero, ¿qué es el tiempo? Platón, en el diálogo el Timeo, considera al tiempo como «la imagen móvil de la eternidad según el número». Descartes espacializa el tiempo y constituye el instante como determinación de cantidad, pues al igual que Aristóteles, lo define como «el número del movimiento». Para Kant, el tiempo es sólo la forma de la sensibilidad, no existe como realidad empírica, Nietzsche no desarrolla un tratado específico sobre el problema del tiempo, ni siquiera es claro ni sistemático cuando habla de él.

En el «eterno retorno» como en una visión circular del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin, que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se repiten en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación. En su obra La gaya ciencia1​ Friedrich Nietzsche plantea que no sólo son los acontecimientos los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez, en una repetición infinita e incansable.

Esta idea fue retomada después por Nietzsche en su libro Así habló Zaratustra.2​ Como expresión ha pasado a ser un tópico literario y cultural. En Así habló Zaratustra, el protagonista descubre esta visión del tiempo y queda desmayado por la impresión. Zaratustra despierta después de siete días de inconsciencia y sus animales lo halagan diciéndole que es el maestro del eterno retorno de lo mismo.

Sólo a través de la comprensión de que el «eterno retorno» incluye tanto los fracasos como los éxitos logra «despertar» del estado de trance en el que está, sabiendo que, aunque el hombre vuelva a ser mono, nuevamente Zaratustra aparecerá para predicar el Übermensch (superhumano o suprahombre), nuevamente se dará cuenta de lo que es el «eterno retorno» y nuevamente despertará.

La idea de eterno retorno se refiere a un concepto circular de la historia o los acontecimientos. La historia no sería lineal, sino cíclica. Una vez cumplido un ciclo de hechos, estos vuelven a ocurrir con otras circunstancias, pero siendo, básicamente, semejantes

Pensar el eterno retorno de lo idéntico es ir más allá de la idea de un tiempo que se describe a partir de las determinaciones del principio y del  fin de los posibles estados de cosas. Bien podemos pensar que el tiempo es la estructura en la cual logramos reconocer la regularidad de los sucesos, que estos se presentan determinables, variables, y que dan pie a una situación completamente nueva. «El eterno retorno de lo idéntico» es la concepción metafísica de Nietzsche sobre el tiempo, entendiéndolo como su estructura, una que es capaz de comprender lo que son sus dimensiones: el pasado, el presente y el futuro, que ellas pertenecen a una misma perspectiva de los procesos vitales; logrando, a su vez, una representación más imponente, dramática, quizá, de sus manifestaciones: instante y eternidad, como realidades necesarias a cada existencia; y que su dinámica: repetición, brinda la oportunidad de afirmar la novedad y la posibilidad de pensarlos bajo la perspectiva única de la voluntad.

 

Conclusiones:
El tiempo, visto como eterno retorno, deja tras de sí la discriminación temporal, este retorno, infactual por supuesto, lo comprende como totalidad, siempre e innegablemente como el presente. Con la idea del eterno retorno de lo idéntico hemos de comprender que la eterna repetición de todas las cosas es siempre novedosa. Una interpretación “literal” del pensamiento nietzscheano nos dice que todo está ya decidido, hecho, determinado.

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*