El cuerpo en Nietzsche

A) CRÍTICA A LOS DESPRECIADORES DEL CUERPO

En la tradición occidental ha habido desprecio y desconocimiento del cuerpo, actitud que se remonta hasta Sócrates y Platón que defendían que un hombre es ante todo su alma.

Cuando el socratismos-cristianismo forme una aleación con el judeo-cristiano, el resultado será la desnaturalización del ser humano.

Para el alma o el pensamiento se reclamó su origen divino, en cambio para el cuerpo no.

CRÍTICA

Nietzsche lucha contra los despreciadores del cuerpo, todos aquellos que nieguen o limiten a los instintos como la expresión antropológica de la voluntad de poder, y concibe al individuo como “totalidad integrada de la multiplicidad”.

La religión “se esfuerza por modificar el sentimiento” con el objetivo de distraer nuestra atención  del peso de  la realidad. El problema no radica en que nuestros sentidos están distorsionados o corrompidos en virtud de sus capacidades en tanto sentidos, sino en que ocurre una transformación en la manera en que interpretamos las percepciones sensibles.

La labor de los sacerdotes y el propósito divino de su empresa ha sido precisamente la “narcotización de males humanos.” Para Nietzsche, el sacerdote es esencialmente un personaje soporífero. Este se desempeña como narcotraficante y administrador de su propio producto. Pero más importante aún, el sacerdote es un adicto en sí mismo. Es decir, el sacerdote predica su religión, pero además, es parte de ella y cree en ella.

Nietzsche considera el intento de sustituir los narcóticos administrados por el sacerdocio con otras afirmaciones metafísicas como un intercambio de falsedades. Nada más que la sustitución de un error religioso por uno metafísico: “esos dogmas de la religión y de la metafísica no se pueden creer cuando en el corazón y en la cabeza se tiene el método estricto de la verdad…”

Nietzsche reclama que toda religión ha “nacido del miedo y la necesidad.” Uno de los orígenes de la religión proviene del surgimiento del culto. Según el filósofo, el culto religioso surge de la pregunta ¿cómo controlar la naturaleza?

Moral y religión son, para Nietzsche, dos elementos que buscan someter a los hombres a determinadas pautas de comportamiento social. Una sociedad será mucho más ordenada si se apoya en alguna moral y determinada religión. Eso explica el éxito que han tenido a lo largo de la historia. Todos los gobiernos han buscado el modo de aglutinar a sus súbditos mediante leyes, pero el sometimiento a las mismas se hace mucho más eficaz si, además de los medios con los que cuenta el gobernante para hacer que se cumplan, se cuenta con una moral y una religión que convenzan de que el sometimiento a las leyes es «muy bueno». De esa manera se logra que los sometidos no se vean sometidos porque serán recompensados con una buena vida futura.

Toda moral depende de una metafísica por lo que rechazando la primera quedaría suprimida la segunda. Sin metafísica no hay ética.

Como Dios no existe, todo me está permitido, es decir, no hay ética que valga. Únicamente valores de distinto cuño pero en absoluto objetivos. Los valores son modos de entender el mundo que nos rodea. Otorgamos valor a ciertas formas de actuar y luego generalizamos pretendiendo que otros sigan esas pautas arbitrarias de conducta.

 

B) EL DESPRECIO DEL CUERPO EN EL CRISTIANISMO (CRÍTICA)

CRÍTICA AL CRISTIANISMO

En opinión de Nietzsche el origen de la religión es el miedo. Es decir, los sentimientos de angustia e impotencia que el ser humano desarrollan a lo largo de su vida. La religión nunca ha pretendido decir la verdad; de hecho, ha caído en el mismo error de la metafísica, reivindicando para sí la trascendencia y el mundo sobrenatural —Dios, el más allá, etc. —. Así, Nietzsche arremete contra, en general, contra las religiones. Efectivamente, el cristianismo rechazó los valores dionisíacos de la antigüedad clásica, inventando un mundo ideal, inexistente, alejado de todo contacto con el mundo real. Al aceptar la inmortalidad, esta vida se convertía de hecho en mera transición hacia otra vida. Lo cierto es que para Nietzsche el cristianismo sería un simple platonismo de naturaleza popular, una filosofía y una moral vulgares para personas débiles y esclavos. Por otro lado, se asegura que la religión propone valores exclusivamente decadentes, propios de un rebaño, aptos solo para esclavos: humildad, mansedumbre, obediencia, sacrificio. Valores todos ellos contrarios a los impulsos vitales más elementales. Así pues, valiéndose de conceptos como el pecado, culpa o arrepentimiento, ataca una y otra vez a la vida.

En El Anticristo se hallan las más duras críticas de Nietzsche contra el cristianismo. La religión, se dice en esa obra, no es otra cosa sino la revuelta del pueblo llano contra los señores; para la religión sólo cuentan los valores del pueblo llano alzado contra el poderoso. Todo ello no significa que la religión no presente también aspectos positivos; el ascetismo y la educación son valiosos para Nietzsche.

Lo que criticó Nietzsche al cristianismo fue que éste despreciara todo aquello que el cuerpo desea y anhela: pasiones, impulsos, instintos, valores estéticos, etc. Según Nietzsche, el mayor acontecimiento de la historia consiste en la proclamación de la muerte de Dios, abriendo así las puertas al desarrollo pleno del ser humano y a la liberación de su fuerza creadora, de manera que el dios cristiano quede arrinconado junto a sus mandamientos y prohibiciones. El ser humano que abandone definitivamente la quimera de un más allá, abandonando la imagen de ese mundo falso y mezquino, se concentrará al fin en el mundo real.

De todas formas, el Cristo de Nietzsche y el de la Iglesia Católica poco tienen que ver. Según Nietzsche, Jesús no fue el hijo de Dios, ni siquiera el fundador de ninguna iglesia, sino un hombre humilde, bondadoso y sensible. Jesús despreció toda forma de organización; su mensaje hablaba de paz y de mansedumbre. En realidad, fue Pablo de Tarso el verdadero fundador de la Iglesia.

Cuando Nietzsche ataca al cristianismo está atacando, en realidad, a toda la tradición metafísica de Occidente, configurada por tres factores: la lógica socrática, el platonismo y el cristianismo, al que define como «platonismo para el pueblo» que fue la única responsable del rechazo a todo lo real, lo terreno, lo corpóreo, a los que ha considerado mera apariencia. Para Nietzsche, sin embargo, sólo lo que se nos aparece a la vista es real, siendo, por tanto, la eternidad una idea, no solo vaga, sino falsa.

 

 

C) SENTIDO DEL MONISMO NIETZSCHEANO: LA IMPORTANCIA DEL CUERPO

RECHAZO DEL DUALISMO ALMA/CUERPO.

Por dualismo antropológico entendemos una doctrina filosófica según la cual en el hombre encontramos dos principios con características y destinos distintos:

a) El alma entendida como principio de vida de todo ser viviente; que se encuentra en todos los seres vivos (incluidos y también los animales y las plantas) y desaparece cuando el cuerpo muere.

b) El alma entendida como principio de racionalidad, con carácter divino e inmortal, exclusiva sólo del ser humano.

Nietzsche no niega el espíritu, sino éste que se convierte en algo relativo y dependiente. El dualismo conlleva una relación de valor entre alma/cuerpo (pensamiento/instintos), por eso:

Rechazo de la “hipertrofia de la razón”. El pensamiento no es lo único que determina o modifica.

RECHAZO DEL “HOMBRE DÉBIL”.

A un tipo de ser débil, enfermizo, hostil con su cuerpo y apetitos, extenuando en la lucha contra sí mismo para alcanzar la belleza e alma y la pureza angélica.

Los débiles y malogrados son todos los que están inculcados en la cultura judeocristiana (que comparte elementos de la tradición judía y cristiana), sometidos a una moral de esclavos y al dominio de lo apolíneo. Lo que Nietzsche propone es una variación o cambio de valores, cambiar la moral de esclavos por una moral de señores: los señores serían todo lo contrario al esclavo: vitalista, se auto-legisla estando por tanto «más allá del bien y el mal», sin obedecer a fuerzas exteriores y «objetivas» como puede ser Dios

Autolegislación: es el poder humano de darse órdenes, de autorregularse.

 

RECHAZO DE LA NOCIÓN DE FUNDAMENTO ABSOLUTO.

No hay ser-fundamento a partir del que lo real emane o descienda.

Para Platón existe una verdad absoluta, intemporal y necesaria, que el filósofo puede conocer más allá del mundo, del cambio y del devenir; por tanto, afirma que no existen verdades absolutas.

Nietzsche, muy al contrario, considera que no existen verdades universales, sino más bien distintas interpretaciones del mundo, distintas perspectivas. Para Nietzsche la esencia de la realidad es el devenir, el cambio; por lo que piensa que  las ideas de Platón no son la verdad, sino un error  producido por el lenguaje en el que se omite este devenir, este cambio.

RECHAZO DEL ORIGEN DIVINO DE LA NATURALEZA HUMANA (CRISTIANISMO).

Dice Nietzsche que la religión nace del miedo y del horror que el hombre tiene de sí mismo. Se trata de la incapacidad de asumir uno su propio destino.

Cuando al hombre le invade un sentimiento de poder y teme quedar avasallado por él, mediante un mecanismo de defensa patológico, lo atribuye a otro ser más poderoso que es Dios. Y es que la religión nos llevaría a la alienación del hombre, puesto que el cristianismo sólo fomenta valores mezquinos como la obediencia, el sacrificio o la humildad, sentimientos propios del rebaño. El cristianismo sería para el filósofo una moral vulgar, que se opone a todos los valores específicos de la virtud.

Lo cual no quiere decir que seamos un animal cualquiera. Somos un animal que tiene que hacer-se.

ANTICIPACIÓN DEL PSICOANÁLISIS:

Friedrich Nietzsche ocupa una posición clave en el haz de factores que convergieron en la invención psicoanalítica.

Más allá de la ambivalencia de Freud ante la figura de Nietzsche, Freud declara que “el conocimiento que Nietzsche tenía de sí mismo era tan penetrante que superaba al de todo otro ser viviente conocido y acaso por conocer”

No será exagerado sostener que este cumplido equivale a reconocerlo como el primer psicoanalista.

Dicha inferencia encuentra verificación en las palabras del propio Freud 18 años más tarde.

Ambivalencia: Condición de aquello que tiene dos sentidos diferentes o se presta a dos interpretaciones opuestas

¿Qué es el Psicoanálisis? 

Un término creado por Sigmund Freud en 1896. Con este término se denomina a un método particular de psicoterapia y se deriva del método catártico usado por Freud y Josef Breue hasta entonces. El psicoanálisis se refiere especialmente a la exploración del inconsciente. Esta exploración clínica se fundamenta en la «asociación libre» por parte del paciente y en la «interpretación» por parte del psicoanalista.

Lo único que se ha tenido en cuenta hasta el momento es el pensamiento consciente.

La completa ignorancia de los procesos inconscientes nos hizo creer que conocíamos la psique humana.

Adelantándose a Freud, sostiene que nuestro psiquismo es fundamentalmente inconsciente.

La autoconciencia es imprescindible, pero insuficiente.

 

D) CUERPO, INSTINTOS E INCONSCIENTE. NIETZSCHE, PRECURSOR DE FREUD.

El neurólogo austriaco Sigmund Freud empezó a sentar las bases del psicoanálisis, un novedoso enfoque sobre la psique humana que es tanto una teoría de la personalidad como un método de tratamiento para pacientes con trastornos

Psicoanálisis: Teoría psicológica que concede una importancia decisiva a la permanencia en el subconsciente de los impulsos instintivos reprimidos por la conciencia

En contra de la corriente predominante de la filosofía moderna que ha pretendido hacer del yo, la conciencia y la voluntad libre los puntales del pensamiento, el conocimiento y la praxis racional, Nietzsche propugna la rehabilitación del cuerpo, en general marginado por dicha tradición, situándolo en el centro de la escena filosófica como el auténtico “sí-mismo”.

Cuando decimos que Nietzsche sitúa de en la base su pensamiento al cuerpo, nos referimos al Leib. (Cuerpo experimentado, vivido) Nietzsche sostiene todo lo contrario en este punto: los sentidos no nos engañan al remitir al cuerpo, los sentidos no engañan nunca. El cuerpo no es un tópico ni un prejuicio (como juzga la filosofía racionalista, que desprecia el cuerpo)

El cuerpo es la base de todo juicio y de la llamada “razón”, pero entonces esta razón no es ya “razón” en el sentido tradicional, sino que ha de ser una gran razón, ha de ser razón sensible, y sus ideas serán “ideas sensibles

Estaba claramente a favor de seguir los instintos, o por lo menos eso interpreté yo. Nietzsche no estaba de acuerdo con los ideales de la sociedad, sobre todo en la época en que él vivía. No creía en Dios ni el más allá, y sostenía que debíamos centrarnos en el hoy. Pensaba que indebidamente se veían mal los instintos de la personas. Él sostenía que somos animales y como tales debemos seguir nuestros instintos, que es, de hecho algo que no solemos hacer, ya que nos «auto-castigamos» como él decía reprimiendo nuestros verdaderos deseos, aquellas «inclinaciones naturales», decía que la sociedad siempre trata de despreciar, esquivar u ocultar a la verdad.

Hemos de destacar ahora, aún más, la preeminencia que Nietzsche da a los «automatismos» de la actividad corporal. Es decir, queremos mostrar cómo Nietzsche describe la actividad segura, inteligente y sin dilación que muestra el organismo a un nivel «subconsciente» y, en especial, al nivel de los instintos.

El ideal nietzscheano no es el de hacerse cada vez más consciente, tampoco es el de ejercer actos voluntarios. Más bien, considera que el sentido del actuar humano es el de llevarse a cabo, cada vez con más facilidad, a partir de ese hilo conductor corporal que es la actividad inconsciente del instinto.

Apoyado en parte de la filosofía de su época, considera que la transformación adecuada es la de pasar de una actividad sujeta a la conciencia racional, a una que tenga su asiento en el instinto. Es más, le parece correcto, junto a Paulhan, que los actos «voluntarios y conscientes» han de tender al automatismo instintivo. Para muchos, esto puede parecer una inversión brutal y poco adecuada, pero, si, efectivamente, queremos centrar la actividad humana en el sí mismo, en el cuerpo, hemos de centrarnos en los instintos

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