Ecosia, el buscador que compite con Google (y ayuda a reforestar el planeta)

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NUESTRA SELECCIÓN DE LA SEMANA PARA “EL RINCÓN DE LA CIENCIA”:

(Por Fernando Monzón, Profesor de Física y Química del IES El Calero)

 

La deforestación es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. La ausencia de árboles erosiona la tierra, la torna yerma y acelera el cambio climático, además de empobrecer a las poblaciones que viven de los bosques y la agricultura. Consciente de esto, Christian Kroll, un joven empresario alemán, decidió fundar Ecosia en 2009, un buscador web que destina el 80% de los beneficios que genera a proyectos de reforestación en todo el mundo.

El funcionamiento de Ecosia es sencillo, basta con introducir las palabras claves del contenido que estás buscando y te ofrecerá una lista de resultados, como Google. Pero, a diferencia de éste, cada usuario tiene un marcador personal en la parte superior derecha de su ventana que le indica el número de árboles que se han plantado gracias a sus búsquedas.

Para acometer la reforestación de determinadas áreas del planeta, Ecosia no planta los árboles directamente, sino que financia proyectos que ya trabajan en la zona. En la actualidad apoya a cuatro organizaciones dedicadas a este fin en Burkina Faso, Perú, Madagascar e Indonesia. La elección de estas localizaciones no es casual, ya que se encuentran dentro de las conocidas biodiversity hotspot o puntos calientes de biodiversidad, territorios donde hay “plantas y árboles que no se pueden encontrar en otros lugares y que tienen una fuerte deforestación o degradación de los suelos”, afirma Pieter Van Midwoud, tree planting officer de Ecosia.

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El trabajo de Van Midwoud consiste en localizar los proyectos que mejor se adaptan a los valores y objetivos de la empresa alemana dentro de esos puntos calientes de biodiversidad. De este modo, el tree planting officer evalúa cada opción con detenimiento y valora no sólo que el proyecto tenga un interés ecológico, sino también social. “Tienen que ser de valor para las personas. Las comunidades deben estar de acuerdo con el proyecto y éste debe ser beneficioso para sus miembros a largo plazo, porque si no lo son con el tiempo volverían a cortar los árboles”, comenta Van Midwoud.

Y es que la deforestación tiene mucho que ver con la falta de recursos de la población local que, empobrecida, toma medidas desesperadas. En Perú e Indonesia esto condujo a que los pequeños agricultores vendiesen sus tierras a grandes propietarios que devastaron grandes áreas con los monocultivos de coca y palma, mientras que en Burkina Faso y Madagascar fueron los propios autóctonos los que talaron los árboles para subsistir, ya que la madera es su principal material de combustión.

Por estos motivos, Fátima González-Torres, responsable de contenidos de Ecosia, explica que “en esos países es más urgente porque no existe la capacidad de autofinanciación”. Para asegurar el éxito de la reforestación, siempre se eligen zonas en las que ya había árboles con anterioridad, ya que “esto indica que las condiciones son adecuadas y aumenta las posibilidades de conseguirlo”, asegura Van Midwoud. Asimismo, las especies que se plantan deben ser autóctonas y su proceso de germinación y desarrollo natural, para conseguir que “ayuden a todo el entorno”, es decir, para que la fauna nativa también vuelva a ocupar su lugar en el ecosistema que se pretende regenerar.

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Para financiar estos proyectos, Ecosia destina aproximadamente el 80% de sus beneficios a la reforestación. De este porcentaje, una parte se entrega directamente a las organizaciones que trabajan en la zona y otra se deja en un fondo de reserva. Según explica González-Torres, esto es así porque “nos empezamos a dar cuenta de que no tenía sentido entregar el dinero cada mes sólo porque habíamos dicho que lo íbamos a hacer”, ya que hay determinadas épocas del año, como laestación de lluvias, en las que no se puede plantar. “Los proyectos empezaron a decirnos que no les diésemos más dinero porque no sabían qué hacer con él. Por eso, con este fondo, todos los meses vamos a invertir el 80% de los beneficios, ya sea dándoles el dinero o poniéndolos en la reserva”, continúa la responsable de contenidos de Ecosia, quien añade que “con esta reserva, si tenemos que resolver algún problema, lo podemos hacer”.

Regreso a los orígenes

Cuando Christian Kroll, el fundador de Ecosia, terminó sus estudios de administración de empresas en 2007 se enfrentó a la pregunta que tantos recién licenciados se hacen: ¿Y ahora qué? Con pocas certidumbres sobre su futuro, tenía claro que no quería construir un negocio con el que sólo ganase dinero, también quería ayudar al mundo.

Sin embargo, no tenía la más remota idea de cómo hacerlo. Así pues, se echó la mochila al hombro y se dedicó a viajar durante un año por Asia y América del Sur. En el transcurso de su periplo, mientras se encontraba en Nepal, le sobrevino la epifanía, crearía un buscador y con los beneficios generados con la publicidad de éste apoyaría proyectos sociales locales.

Ecosia estaba preparada para germinar, pero su semilla se topó con las agrestes tierras nepalíes. La todavía vaga definición del proyecto, las pocas horas de electricidad del país asiático y la mala conexión a Internet hicieron inviable su continuación, por lo que Kroll volvió a la carretera y encaminó sus pasos hacia Sudamérica.

Fue allí, en Perú, donde entendió la conexión que existe entre la deforestación y el cambio climático, y decidió que su empresa debía ayudar a proteger la biodiversidad del planeta. De este modo, en 2009 Christian Kroll fundó Forestle, la compañía que en 2014 tomaría el nombre de Ecosia.

El crecimiento que experimentó a partir de ese momento le permitió afrontar la financiación de un proyecto por su cuenta en 2014, el de Burkina Faso, dos en 2016, los de Perú y Madagascar, y añadir un cuarto este año, el de Indonesia. Pero la cosa no se detiene ahí, puesto que el tree planting officer, Pieter Van Midwoud, sigue buscando y analizando proyectos con los que trabajar, y González-Torres asegura que este año “todavía se van a añadir de uno a tres proyectos, probablemente en la zona de Etiopía. Al menos uno seguro”.

Por el momento, la cifra de árboles plantados por Ecosia supera los 7,2 millones, un número que no para de crecer. El objetivo de la compañía es alcanzar los mil millones de árboles plantados para 2020.

AUTOR: PABLO RODRÍGUEZ

FUENTE: http://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/04/18/58f4fe1a46163f197c8b45d8.html

 

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