Dossier sobre “El lenguaje publicitario” (parte I)

LA FELICIDAD COMO MOTOR DEL CONSUMISMO: LA PROMESA DE LA ”ETERNA FELICIDAD”

Por Nerea Quintana Vega

¿Qué es la felicidad?

Es difícil definir claramente lo que significa felicidad, pero casi todo lo que hacemos, es con el fin de lograrla y aumentarla. La felicidad es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos. La felicidad es una condición subjetiva y relativa. Como tal, no existen requisitos objetivos para ser felices: dos personas no tienen por qué ser felices por las mismas razones o en las mismas condiciones y circunstancias.

¿Por qué la felicidad es tan importante en el mundo de la publicidad?

A lo largo de los años se ha ido investigando sobre este tema.

Se ha ido demostrando que en los últimos años la felicidad se ha convertido en una especie de objetivo que las marcas tienen que manejar. Se debe a que los expertos se han dado cuenta de que el objetivo último de todas las personas es ser feliz, de diversas maneras, pero feliz. Se descubrió que la felicidad estaba en los pequeños momentos, en hacer que los consumidores tuviesen experiencias positivas y felices en un momento exacto y concreto. Y ahí las marcas empezaron a lanzarse a crear micromomentos de felicidad. Si la felicidad es lo que todo el mundo busca, las marcas no harán otra cosa que dársela.

La publicidad entiende de emociones. Y mucho. No es ningún secreto que las emociones juegan un papel importante en las campañas de publicidad más exitosas. La razón, explica, es porque nuestro cerebro es capaz de procesarlas muy fácilmente y, además, se recuerdan por períodos más largos que los hechos.

Pero, que las marcas prometan felicidad de forma directa o indirecta, no es algo nuevo. Lo que ocurre ahora es que la felicidad se ha convertido en excesiva porque la gente carece de ella de forma más habitual. Está en todas partes y sirve para vender cualquier cosa imaginable. Incluso se venden cápsulas para el lavavajillas usando la promesa de la felicidad. Si nos paramos a analizar, todos los anuncios están llenos de personas sonrientes y familias felices.

Transmitir felicidad no sólo es introducir la palabra feliz o prometer felicidad, sino que hay que saber tocar las teclas necesarias y sobre todo saberlo transmitir y generar a los clientes dicha emoción de alegría. Y eso es algo que la publicidad logra hacer ya que, deben hacernos ver que utilizando los productos no esenciales para la vida que tratan de vendernos, se es más feliz. No es necesario que el anuncio sea complejo, hasta el anuncio más simple y sencillo es capaz de despertar emociones en nosotros, captando así la felicidad.

¿Cómo actúa la felicidad?

Para que actúe el dispositivo publicitario hay que partir, pues, de un cierto grado de insatisfacción en los individuos. Su primer objetivo es por tanto producir en el consumidor un cierto disgusto con sus propiedades, su físico o sus relaciones. Nos dice que somos imperfectos. Normalmente, cuando nos sentimos infelices o insatisfechos, somos empujados por nuestra insatisfacción a explorar maneras diferentes de hacer algo o de buscar respuestas más certeras. En ese momento de exploración de nuevas formas, es donde actúa la publicidad, atacando con todas sus armas. Una vez creada esa conciencia, la solución se presenta fácil, porque ahí está siempre el mensaje que viene a aliviarnos, a consolarnos, a proporcionarnos el medio para librarnos de tal problema, nos hacen ver que tienen la solución perfecta para que no dejemos de consumir.
  • Hacer sentirse como un niño al consumidor: evocar sus recuerdos infantiles
  • Hacer que sienta que ayuda a los demás
  • Hacer que se sienta diferente, especial
  • Conseguir sacarle de la rutina
La publicidad es quien manipula la mente de la sociedad porque esta crea avisos, que nos llaman la atención, haciéndonos creer que ese algo que nos venden que es indispensable para nuestro vivir sea algo necesario para el ser humano. En cierto modo nos ciega y cuando adquirimos ese algo no sabemos el porqué de su compra, ni en algunos casos para qué. Simplemente nos vemos impulsados a comprar algo porque creemos que nos hará tan feliz como nos lo pintan.

La publicidad se preocupa por ti, está para ayudarte en tus carencias, para orientarte en tus conductas, para señalarte lo correcto y lo incorrecto, para que, en fin, no necesites pensar demasiado. Los anuncios definen las formas de la felicidad, nos señalan lo que debemos desear. La meta no es el coche, sino las parejas que podemos conquistar con él, no es el perfume sino las parejas que lograremos seducir. La meta no es el producto, sino el anuncio. Y hacerte ver que de esa manera se es más feliz.

¿Cómo se ofrece la solución al consumidor?, ¿cómo se le hace llegar en medio de la fuerte competencia que existe?

Todas las marcas, todos los productos y servicios ofrecen la felicidad como ventaja de compra principal, ya sea de forma implícita o de forma explícita, de manera que emocionar y llegar hasta el corazón del consumidor, se convierte en la única manera de

destacar dentro de la gran competencia existente, dentro de un mercado con productos tan similares, que no tiene otra opción que recurrir al universo simbólico de la publicidad, a valores y emociones, para poder distinguirse del resto.

La publicidad actúa de tal modo que te hace ver dos cosas que en principio son totalmente parecidas, de una forma que parezca que no lo son y logren que termines comprándolo.

Un ejemplo sería el paso del iPhone 6 al iPhone 6s. Son dos moviles práctimente iguales, con algunas caracterísitcas mínimas diferentes. A pesar de su similitud, la publicidad en este caso de la gran empresa Apple, es capaz de hacerte ver como son dos móviles distintos, con el fin de que te lo compres.

Aprovechando la puntualización de los iPhone en el apartado anterior, cabe destacar que, en cuanto a las nuevas tecnologías, marcas bastante conocidas como son Apple o Samsung son las marcas de este ámbito que mejor han sabido llenar su publicidad de felicidad y transmitirla al público

En cuanto al tema de la publicidad alimenticia, la felicidad es un punto central en este entorno. Muchas marcas, se basan en la felicidad para vendernos sus productos ya que, comer es una necesidad básica que al cumplirse nos hace sentir a gusto. Muchas veces se asocia con estar con tus amigos o en familia divirtiéndote mientras comen eso que te intentan vender.

La marca representante por excelencia de la felicidad es Coca-Cola. Su publicidad en todos sus canales no hace nada más que transmitirnos que si bebemos Coca Cola derrocharemos felicidad.

Otro ejemplo claro de cadena alimenticia que basa sus anuncios en la felicidad sería Nocilla.

La cosa no queda ahí, los anuncios publicitarios relacionados con el entretenimiento, más particular los juguetes.

En los anuncios solemos ver a niños, solos, con amigos o familiares jugando y compartiendo momentos felices.

¿Cuantos de nosotros veíamos un anuncio del algún juguete de pequeño y pensábamos que comprándolo íbamos a ser más felices? ¿Y cuántos, después de poco tiempo teniéndolo, ya dejo de usarlo?

En conclusión, todo esto genera que la publicidad sea una de las causas responsables que hace que nuestra sociedad actual este consumiendo más de lo necesario.Y es que la adicción a la compra no es un problema de algunas personas, sino un problema que tiene nuestra sociedad. Comprar ayuda por tanto a estar más felices y cuando se está más feliz, se compra más.



Vídeos:

https://www.youtube.com/watch?v=H0nMvA5Ri68

https://www.youtube.com/watch?v=NPiCtM8cq9o



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