Disertaciones sobre “El caso de los niños salvajes” (II)

Briseida Santana Suárez (1ºB BACH):

 

“INFANCIA PERDIDA”

Niños que durante un largo periodo de su infancia son apartados del entorno social. Algunos abandonados en la naturaleza y otros aislados y encerrados por crueldad. Los llamados niños salvajes crecen sin contacto humano y sin aprender los comportamientos y habilidades sociales del ser humano. Todos carecen del sentido de saber lo que es la educación escolar o de tener una familia.

Estos niños presentan graves alteraciones. Producto de la falta de conocimientos y habilidades que les permitan tener la convivencia y la participación en la vida social de una comunidad. Uno de los síntomas más evidentes es el lenguaje, haciendo ruidos y sonidos difícilmente entendibles para una persona. Además de la falta de lenguaje, otra de las principales carencias de estos niños y a su vez la que explica la mayor parte del resto es la falta de socialización, debido al aislamiento al que fueron sometidos. Muestran alteraciones del aparato psicomotor, y algunos caminando a cuatro patas presentando problemas para ponerse de pie. También presentan problemas en la alimentación, llegando a provocar anomalías en la conducta alimentaria. También hay que señalar los comportamientos agresivos. Son insensibles a cualquier clase de afección moral. Incapaces de prestar atención, salvo en lo que supone a los objetos de sus necesidades. Sus sentidos no están tan desarrollados como los nuestros.

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Hablar con animales, tener como amigo una pantera negra o cantar canciones con un oso, parece una infancia perfecta y la envidia de cualquier niño. Sin embargo, a pesar de lo que Disney quisiera hacernos creer, los “niños salvajes” no tienen una infancia tan divertida como Mowgli o Tarzán. Lo cierto es que la mayoría de estos niños perdidos o abandonados mueren de hambre o cazados por algún depredador. En raras ocasiones son “adoptados” por animales, comiendo lo que ellos y aprendiendo a imitar a la perfección los sonidos y movimientos de su nueva familia.

No poseen ninguna discapacidad física, pero no pudieron aprender a hablar porque no tenían con quien y esta capacidad con el paso del tiempo se hace cada vez más difícil, y los hábitos de higiene para ellos no son de gran importancia porque no saben de su existencia.

Intentar enseñar a un niño de estas características todo lo que no ha aprendido en su momento no es tarea imposible, pero sí muy complicado.

Y la pregunta es, ¿por qué la experiencia del niño salvaje nos enseña muchas cosas sobre el proceso de socialización? Pues porque nos muestra a un ser salvaje, criado entre animales. Ese humano no entiende nada, no habla, no oye, no siente,… y mediante juegos y enseñanzas puede aprender a relacionarse con los demás, adquiriendo capacidades y conocimientos que le permitirán desenvolverse en la sociedad, integrando al niño dentro de una sociedad teniendo en cuenta los elementos que influyen en él.

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Julián Quintana Santana (1º b Bachillerato):

“Respuestas”

Como todos sabemos los niños salvajes son aquellos que han sido aislados de la sociedad, ya sea porque los han encerrado o abandonado.
Estos niños se comportan como animales debido a dicho aislamiento pues no se les ha inculcado ningún tipo de cultura.

A Víctor de Aveyron lo capturaron en el bosque, salvándolo o, quizás, quitándole su libertad.
Si bien es cierto que nadie tiene el derecho de impedir que alguien quiera vivir en el bosque, tampoco es políticamente correcto que dejemos comportarse como un animal a alguien que no ha desarrollado sus capacidades humanas.

Sin embargo, aquí otro problema nos golpea de frente, puesto que un niño salvaje no va a desarrollar del todo sus capacidades humanas y va a querer volver a la libertad, como en el caso de Víctor.

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Entonces, ¿qué es lo correcto; dejar que viva como un animal a su antojo, o educarlo en contra de su voluntad?
Pues bien, sin ánimos de sonar pretencioso, es probable que nadie tenga la respuesta, asimismo, también es posible que alguien la posea. Es un tema delicado puesto que se tratan de seres humanos, niños que han sido abandonados a su suerte, intentando sobrevivir cuando deberían estar disfrutando de la vida.
En cualquier caso, la balanza se ha decantado por el lado de “rescatar” a esos niños y educarlos, como hizo el profesor Itard en su momento.

En conclusión, no todo tiene una respuesta clara y, quizás, este tema sea un ejemplo de ello, pues la única respuesta que yo soy capaz de dar es la de afirmar que los verdaderos animales son esos “padres” que abandonaron o apresaron a esos niños y que, en ellos, se encuentra la verdadera definición de salvaje.

 

 

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