Disertación sobre los prejuicios y las influencias sociales

Por Ariadna Verona, 1º C Bachillerato.

Vivimos en un mundo en el cual creemos que somos libres, pero nunca nos hemos parado a pensar en la realidad: nuestra vida, nuestras decisiones, están determinadas inconscientemente por la sociedad que nos rodea, con la que convivimos día tras día y la que nos influye en ser como somos.

Nuestras necesidades vitales, no influyen en ningún momento en las decisiones que tomamos, pues si una persona desde el primer momento no tuviera contacto con otro, no sobreviviría, pues este no se podría beneficiar, En cambio, si fueran dos personas, una de ellas tomaría a menudo las decisiones por el otro, no por otro motivo que sus propias necesidades. Y así es como funciona nuestra sociedad.

La sociedad nos dicta, aunque no lo veamos, lo que debemos de hacer, y no solo eso, sino también influye en cómo debemos de ser. No tendrá de la misma felicidad una persona con una infancia traumática que alguien con una vida feliz y alegre. Estos individuos no han decidido por si mismos estar tristes o estar alegres, han sido arrastrados por la fuerza invisible de la sociedad. Para alcanzar la máxima alegría, necesitamos desprendernos de lo que la sociedad nos impuso y crearnos una nueva vida, a imagen de nuestros deseos. Pero no observamos que nuestros deseos también están influenciados por la sociedad.

Otra de las maneras en la que no observamos que estamos siendo influenciados por la sociedad es en la vida laboral, no nos dejamos llevar por nuestras necesidades fisiológicas, nos importa más nuestra estabilidad económica o la fama, para así acabar siendo reconocida ante la sociedad y obtener un mejor nivel de vida, que lo que realmente soñamos ser, que es simplemente un ser humilde, cual compartiría sus sabidurías con las demás personas para así conseguir una sociedad donde predominara el cariño o el amor, pero lo que observamos en esta sociedad es que algunos individuos se sienten por encima de otro dentro de su vanidad, cuando en la realidad, en la sociedad todos somos iguales y en donde compartir conocimientos nos podría llevar a convertirnos en mejores seres humanos.

En estos casos pasamos por un apoyo por parte de nuestras amistades cercanas, las cuales los influyen en nuestras vidas y en las decisiones que tomemos, para animarte o desaconsejarte en ciertos ámbitos, pero lo hacen para, de alguna manera influir sobre ti, ya que desean lo mejor para ti, o lo mejor para ellos. Pero esto también ocurre de forma inversa, nosotros también podemos acabar influyendo en nuestras amistades.

Formamos parte de una sociedad y esto implica que al igual que esta ejerce una fuerza sobre nosotros, nosotros también ejercemos una fuerza sobre ella, Controlando lo que están a nuestro alrededor para conseguir el máximo beneficio para nosotros a la vez que intentamos que sea positivo para el otro, aunque no sea siempre posible. Somos productos de una sabiduría acumulada desde el principio de la humanidad, es decir no solo somos influidos por la sociedad actual, sino también por todas las demás que han habitado en este planeta.

En conclusión, nos encontramos tan contaminados por la sociedad que no se puede decir nunca que no estamos influidos por nadie, porque, aunque sea inconscientemente, lo estamos, todo lo que hacemos esta influenciado por la sociedad, porque le damos más importancia al “que dirán” de nosotros en ella y no nos mostramos como realmente somos en la sociedad.

 

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